Mi colaboración para Mapfre-España-.

Escritores congregados

 Recientemente el ensayista y psicoanalista argentino Marcelo Percia ha escrito en la revista  Pensamiento de los Confines (Fondo de Cultura, Buenos Aires, 2013): “La proximidad de la amistad no reside en el narcisismo, ni en la empatía, ni en la solidaridad; sino en el encanto de la locura del otro”
Ese encanto que define Percia es lo que consideramos que motivó a los intelectuales de todos los tiempos a hacerse amigos. Y a generar espacios comunes de producción a través de encuentros lúdicos que fueron denominados tertulias.  
José Antonio Martín Otín, hace una brillante e inspirada descripción de una de las tantas  reuniones que se celebraban en la Residencia de Estudiantes de Madrid allá por el 20, en la que los asistentes, en medio de lecturas e ideas, acostumbraban tomar abrumadoras cantidades de te:
En la esquina de la bruma brillaba un faro como una voz: contaba historias Federico García Lorca. Apostillaban los demás; Pepín Bello, al revés del mundo, le daba ideas a Federico para que el genio levantara torres de palabras. Pepín luego las recordaba todas y, con su misma entonación, las repetía. Dalí aspiraba el humo; a Buñuel, dentro y fuera de la congregación, le contaban luego lo charlado. Hinojosa, residente virtual, viajaba al embeleso, mecía Federico. Y Moreno Villa. Y Emilio Prados a punto de volver a Málaga. Y Alberti transeúnte. Los demás. Todos juntos. A esas reuniones vivas de poetas muertos les puso nombre Federico: “la desesperación del té”. Y Pepín Bello levantó el Acta (La desesperación del té: 27 veces Pepín Bello, Pre-Textos, 2008)

Los artistas de todos los tiempos y de los más diversos puntos geográficos se congregan desde siempre en casas, salones, habitaciones de hotel. Pero sobre todo en tabernas y bares.
Las tertulias del Café Colonial madrileño, presididas por Rafael Cansinos Assens fueron el ápice del nacimiento del Ultraísmo. Movimiento poético que buscaba reaccionar contra el modernismo cultural que imperaba en la época.




Un joven Borges está en España por ese entonces, y comienza a asistir al Café junto a su amigo Jacobo Sureda. E inmediatamente se une al grupo. Asistían, también, Guillermo de Torre, Juan Larrea, Pedro Garfias, entre otros.
En 1921 los Ultraístas editan la revista Ultra. Poesía. Crítica. Arte. Que funcionara como lugar de enunciación; como manifiesto.
En ese mismo año Borges regresa a Buenos Aires con todo el entusiasmo por difundir lo que había vivido en España, sintiendo la necesidad, ahora más que nunca, como ultraísta latinoamericano, de diferenciarse del estilo modernista representado por el nicaragûense Rubén Darío. Se propone armar entonces una revista en la que hubiera apertura a las artes plásticas, junto a la poética, en la que se privilegiara el uso constante de metáforas parodia y criollismo.
Junto a Macedonio Fernández, Eduardo González Lanuza, Francisco Piñero y su hermana, Norah Borges, crea la revista Prisma mural.
Un año después, el mismo grupo funda la revista Proa con el fin de promover lo mejor de la literatura de la época.
Ese ambicioso afán no sólo fue alcanzado, sino que a través de Proa se estableció un vínculo de intercambio cultural que fue sustancial entre escritores españoles y latinoamericanos.
Estos lazos se profundizarían con el nacimiento de la mítica Revista de Occidente, fundada por Ortega Y Gasset en España en 1923 y con ella el nacimiento del modelo de  revista cultural del siglo xx.

El ejemplo más cabal en Latinoamérica, de la influencia de España en éste aspecto, será la Revista Sur,  fundada por Victoria Ocampo, en Buenos Aires, durante 1931.
Cabe citar un preciado testimonio de la escritora sobre su impresión cuando conoce al filósofo allá por el 16, en uno de los tantos viajes de Ortega a Buenos Aires:
 “ (…) quedé atónita ante su inteligencia efervescente, que bebía a traguitos por el cosquilleo de agua mineral que me producía” (Victoria Ocampo, Testimonios, 1924)
En éstas palabras resuenan  aquellas que escribió Salvador Dalí en Vida Secreta sobre cuando conoció a Lorca: “La personalidad de Federico García Lorca produjo en mí una tremenda impresión. El fenómeno poético en su totalidad y en carne viva (…)” (Vida Secreta, 1942)
Y hay ecos de las voces de tantos otros: “Cuando dos poetas se conocen y se dan la mano por vez primera, es como si dos corrientes transangélicas tropezaran, fundiéndose” (Rafael Alberti,  Imagen primera de, 1945).

Los escritores hablan de los escritores. Se enamoran de los escritores. Se hacen amigos, se encuentran, toman infusiones, hacen máquinas y experimentos. Escriben manifiestos, fundan revistas. Se pelean, cambian de parecer. Y, sobretodo, se fascinan.
Esa fascinación por el otro es el motivo íntimo por el cual se congregan.


           


Escritos del Sr. B: Las 29 razones por las que uso corbata.

(Cravate” nombre de un cuerpo militar croata que en 1636 estuvo al servicio de Francia)



1 Razón Cristalográfica: científica y estética, interacción simétrica, junto con el cuello de la camisa y las solapas del saco, semejan un cristal facetado y se sabe que el cristal es el límite entre lo inorgánico y lo orgánico.


2 Razón Evolutiva: relación con el medio, adaptación por oposición, filtro selectivo, etc.

3 Símbolo Taoísta: Decía Lao Tse: “ sólo yo aparezco como nulo e inútil”. Además siempre señala hacia abajo, donde va inexorablemente el agua que es lo más blando, para combatir lo más fuerte. Además es el único objeto que merecería estar en la bolsa de Hotei (put-ai para los chinos).

4 Factor de Confusión: confundir. Derivar la atención. Camuflage.

5 Razón Médica: Protectora de la condritis esternal.

6 Razón Zen: ¿Por qué usar corbata? Es el ejemplo del más perfecto “koan”, similar al tradicional ¿porqué el body dharma vino del Oeste? La respuesta es siempre la misma ¡Kwatz!

7 Símbolo Revolucionario: Escisión, ruptura, diferencia (por supuesto con respecto a aquellos que la usan).

8 Porque no sólo ella sino todo es absurdo.

9 Independencia. Antimoda. Anti-ideología. (por supuesto con respecto a aquellos que la usan) Separación, libertad. Soledad. Compañía.

10 Limpia los anteojos.

11 La sinrazón pura. Antifilosófica, antilógica, antirazón, antiintelectual.

12 Porque nunca tuve ni radio, ni tv, ni cuenta bancaria, ni hijos, ni ganas de correr, ni dios…

13 ¿Corbata? ¿qué corbata?

14 Por ser uno de los “talones de Aquiles” de las mujeres.

15 Signo primitivo. Totem.

16 Porque me gusta.

17 Para ser utilizada como abscisa o coordenada, en caso de cambiar de sistema provisorio.

18 Por aquello de “ así llamaban: “de corbata” a los que no hacían estudios ni de los eclesiásticos ni de los de Toga”

19 Caballería, estandarte, lanza, escudo, caballo…

20 Signo romántico.

21 Símbolo del “otro” vagabundaje. Belleza, soledad, holganza, libertad.

22 Porque es bueno que le ponga algún adorno a mi cuerpo, ya que mi inteligencia no tiene ni adornos ni nada.

23 objeto pataphísico es decir. “Soluciones imaginarias. Ciencia de lo particular”

24 Si Vishnú y Shiva y hasta Budda tuvieron sus anándas (víboras), sus séssas, etc ¿por qué no podría yo tener una pequeña naga?

25 A la memoria del señor Blas Cancel

26 Porque no tiene nada que ver con la religión

27 Porque la veo en todos los cuadros de Braque

28 Por ser un objeto muy querido por los duendes, como la canilla

29 ¡Y porque es Shibui! ¡Qué joder!



O.E.B.-

La caza del Snark- Lewis Carroll-.



¡Buen sitio para el Snark! - gritó el Hombre de la campana, mientras desembarcaba con cuidado a la tripulación. sostenía a sus hombres sobre la superficie, asídos por los cabellos cada uno con un dedo-. ¡buen sitio para el Snark!: ya lo dije tres veces. Y lo que digo tres veces es verdad.

La tripulación completa comprendía: un camarero, un vendedor de bonetes y capelinas, un abogado, para zanjar las diferencias, un ropavejero práctico, para evaluar sus bienes.
Un apuntador de billar, de habilidad sorprendente, hubiera bastado tal vez para esta función, pero un banquero, conseguido a costa de grandes gastos, administraba sus finanzas.
Había también un Castor, que se paseaba sobre el puente, o tejía encaje sentado sobre el castillo de proa, y que a menudo (decía el hombre de la Campanilla) los había salvado del naufragio. Aunque ninguno de los navegantes sabía cómo.

Había allí un hombre famoso por el número de cosas que había olvidado al tomar el barco: su reloj, sus joyas, su paragûas, sus anillos y los trajes comprados para el viaje.
Poseía cuarenta y dos baúles, cuidadosamente confeccionados, con su nombre claramente pintado sobre cada uno de ellos; pero, como había omitido mencionar su existencia, se habían quedado esperando en la playa.

La pérdida de sus trajes no tuvo mayores consecuencias, porque, a su arribo, tenía puestos siete chaquetas y tres pares de zapatos, pero lo peor de todo era que había olvidado totalmente su nombre.



Más reflexiones del Sr. B


199
Cómo me divierto cuando preparo un libro que se,  no se podrá escribir.

200
Aquel que circula por una sola vida esta perdido.   

201
Si hubiese sabido que la vejez era así, la hubiese cumplido antes.

202
¡Cuidado! Cualquiera puede transformarse en un intelectual.

203
No hay que darle demasiada importancia a las mujeres, solo hay que enamorarse de ellas.

204
Todo comenzó en la universidad de Tubinga en 1869.Cuando el Dr. Hiecher  descubrió que había fósforo en el núcleo  de los leucocitos.

205
Cada vez vale más el hombre y, por lo tanto, debe adorar a un Dios más grande, y descansar en una tumba más grande.
Tumbas Tinitas, Mastabas y Pirámides.
Stupas, Chaytias, Viharas, Chortens, Dagotas, Pagodas.


206
La vida es solo soportable si se la vive como si se tratara de la vida de otro. Uno queda así, libre.

207
Gran cosa el paisaje y debe ser visto desde cierta distancia para captar el esquema  de las montañas y de los torrentes. Las figuras de los hombres y de las mujeres son pequeñas cosas y pueden ser dejados afuera sin mayores consecuencias.
(Esto es del “Tratado del Paisaje “ de KUO-HSI (980 d.c)
¿Interesante no?

208
Sé que mi salud es buena, no por que esté asintomático sino por que estoy asistemático.

209
Todos están detrás del inconciente colectivo pero no ven que allí acechando feroz  está el conciente colectivo.

210
Soy tan holgazán que voy a gozar mucho con la muerte.

211
Dijo aquel Toista “Los Haiku son tan extensos que nunca llego al final”.

212
Soy un casual conglomerado proteicomineral.

213
La raza humana es de mala calidad.

214
Lo peor de los jóvenes es que de ellos salen los adultos.

215
El crítico literario tendría que hablar sólo de la encuadernación, tipo de papel, impresión, ilustración, numeración. Un trabajo verdaderamente ciclópeo.

RILKE


CARTAS A UN JOVEN POETA.







Carta I
Fragmentos

París, 17 de Febrero de 1903
Mi estimado señor:

Hallé su carta hace apenas unos días. Quiero darle las gracias por su gran afecto y confianza. Siento no poder hacer más; no puedo juzgar la forma de sus versos, porque la intención crítica está demasiado alejada de mí. No hay cosa más deficiente que tocar una obra de arte con palabras críticas: siempre van a surgir interpretaciones equívocas más o menos felices. Las cosas nunca son tan evidentes y claras como generalmente se pretende hacernos creer. La mayoría de los hechos no tienen explicación lógica; se cumplen en espacios en los que jamás entró una palabra; y lo más inexplicable de todo es una obra de arte, existencia misteriosa, cuya vida es eterna y opuesta a la nuestra, que se desvanece. 
(...)

Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Anteriormente le preguntó a otros. Los lleva a las revistas. Los coteja con otros, y se preocupa porque algunas reacciones los rechazan. Entonces (como usted me ha permitido aconsejarlo), le suplico que abandone eso. Usted mira hacia fuera y, es precisamente lo que no debe hacer ahora. Nadie puede aconsejarlo ni ayudarlo, nadie. Solamente existe una manera: entre en si mismo. Descubra el fundamento que lo lleva a escribir; investigue si tiene raíces en el lugar mas profundo de su corazón; reconozca si para usted sería necesaria la muerte en caso de ser privado de escribir. Esto ante todo: pregúntese en la hora mas callada de la noche: ¿debo escribir?. Busque en lo mas profundo de si mismo la respuesta. Y si esta es afirmativa, si enfrenta esta grave pregunta con un seguro y sencillo "debo", siendo así, edifique su vida conforme a tal necesidad: su vida, aún en la hora mas insignificante y pequeña, debe ser signo y testimonio de ese acto. Entonces, trate de expresar como el hombre primigenio lo que ve y siente, lo que ama y pierde. No escriba poesías de amor; sobre todo, apártese de las formas demasiado comunes y que se encuentran con facilidad: son las mas difíciles, porque se necesita mucha madurez para aportar algo propio donde existen en cantidades buenas y, en parte, sobresalientes tradiciones. Por tal motivo, líbrese de los motivos generales y tome los que le ofrece su diario devenir. Muestre sus tristezas y deseos, los pensamientos que acuden a su muerte y su fe en algo bello; muestre todo eso con profunda sinceridad interior, serena, sumisa, y para expresarse, use los objetos de su entorno, imágenes de sus sueños y las cosas esenciales de sus recuerdos. Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese a usted mismo, reconozca que no es lo suficiente poeta para encontrar en ella sus riquezas. 

En los creadores no cabe la pobreza, ni los lugares pobres e indiferentes. Y aunque usted 
estuviera en una cárcel sin poder percibir los rumores del mundo exterior, ¿no tendría siempre su infancia, esa riqueza preciosa, grandiosa, fuente inagotable de recuerdos?. Regrese a ella su mirada. Intente aflorar las brumosas sensaciones de tan inmenso pasado; se fortalecerá su personalidad, se acrecentará su soledad y se hará un lugar a la sombra, en el cual, el estrépito de los otros pasa de largo y lejano. Y si ese regreso a lo interior, de ese adentrarse a su propio mundo brotan versos, no acuda a nadie para saber si sus versos son "buenos". 
(...)

Tal vez después de esta comunión con su mundo interior y sus soledades, debe renunciar a ser poeta (sería suficiente, como he dicho, sentir que se puede vivir sin escribir, para definitivamente no hacerlo). De cualquier forma, tampoco habría sido en vano el recogimiento interior en que le insisto. En todo caso, partiendo de ahí, su vida encontrará sus propios caminos, y le deseo que sean dichosos, ricos y amplios, se los deseo mucho más de lo que soy capaz de expresar. ¿Qué más le diría?. Creo haber realzado todo en su debida forma: para terminar, solo deseo aconsejarle que progrese en su evolución en forma sosegada y sincera: no podría sufrir un deterioro mas desastroso, si mira hacia el mundo exterior y espera de él una respuesta, a preguntas que solamente podrá contestar desde su interior, acaso, en la hora mas callada. 
(...)

Ahora, le devuelvo los versos que me confió tan amistosamente. Agradezco de nuevo su cordialidad y confianza, de la cual, con esta sincera respuesta, dada en la mejor forma que sé, trato de hacerme un poco más digno de lo que en realidad soy, por mi condición de desconocido para usted. Con fervor e interés.


Reflexiones del Sr. B.


1
El orgullo de sentirse santo es demasiado fuerte como para soportarlo solo.

2
Cuando aparece el primer discípulo, la doctrina comienza a agonizar.

3
Me gustan las fantasías pero soy demasiado holgazán para utilizar mi imaginación en su creación, prefiero extraerlas de las cosas reales.

4
Bajo las democracias se pueden desarrollar todas las ignorancias. Bajo los totalitarismos solo una. He aquí su peligro micidial.

5
El hombre no está capacitado para no comprender.

6
La clave es no girar alrededor de ningún sol y que ningún planeta gire alrededor de uno. Ser un aerolito errático,  inmune  a todas las leyes .

7
Las mayorías, las medianías y las  minorías siempre están equivocadas.

8
No debe desperdiciarse el valioso escepticismo con aquello que no existe.

9
La siniestra herencia de los griegos:
El circo, la delación, la retórica, el agonísmo, el endiosamiento de la carcaza y la filosofía.



10
Y llego el momento en que el hombre tuvo que utilizar su inteligencia para saber que era la inteligencia.
Allí comenzó la ignorancia.

11
Un gorila no podrá jamás ser vanidoso mientras no logre recordar que algún antepasado haya resuelto un problema de algebra.

12
Es hora de sacarnos el miedo a los fenómenos atmosféricos, origen y causa de todas las religiones.

13
Nací, genéticamente sin el verbo “creer”

14
El ejercicio de la ignorancia crea nuevas palabras.

15
Hay cuatro cosas que la mayoría de las gentes no necesita para vivir y ser felices: La libertad, la moral, la belleza, y la inteligencia.

16
La bohemia es demasiado bella e importante para transformarla en un deporte aéreo. Se la debe desenvolver con los pies fijos en la tierra.

17
Orden, significa mantener todo inalterable en el lugar que no le corresponde.

18
¡Ah!, ser una mezcla  de Mi-Fei y un  celenterado.


19
¿Por qué no permitir que los niños no jueguen?

20
Parece que la libertad no consiste tanto en ir donde uno quiere, sino en no ir donde quieren los demás.

21
He pasado por este mundo, entre las gentes y sus creaciones como un turista entretenido y atento.

22
En los comienzos la ignorancia era natural, después hubo que crearla.

23
Lo peor sería que no pasásemos desapercibidos por que nada hay peor que el reconocimiento ajeno.

24
La sinapsis  es el Puente de los Suspiros del pensamiento.

25
Solamente un patafísico puede construir un  falansterio.

26
El ser humano es un oligofrénico que piensa.

27
Las tumbas son tan bellas, poéticas y misteriosas como para bastardearlas con un muerto adentro.
Y lo mismo pasa con los templos con un dios adentro.



28
Si queremos ser un hombre verdadero, primero deberíamos ser una ameba verdadera, y sin embargo…

Samuel Beckett (1906-1989)



Rue de Vaugirard.

 A media altura me detengo
 y boquiabierto de candor
 expongo la placa a la luz
 y a la sombra.
Después retomo mi camino
fortalecido por un negativo irrecusable.

Oliverio Girondo (1881 - 1967)


Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.




Espantapájaros, 8.



B.S Mardhekar, (1907-1956)

De cada garganta sale aguda una voz de eunuco, en cada corazón cuelga boca abajo un murciélago, las mejillas ríen de su hueco arroz. Y el cráneo está lleno de cáctus enanos. La mente se debilita borracha de vulgaridad. ¿Cómo pueden susurrar las palmeras o abrir la azucena su corola blanca?

Jean Arp (1887-1966)

"... Las campanas tocan años en cada minuto. Pasan años que tienen abanicos de hormigas en las cabezas. Pasan años que tienen hocicos vegetales, y aletas de genio. Pasan años que ahuyentan a pequeños años..."

Vacaciones

Desde el avión, Buenos Aires es un espejismo. Humedad. Ruido de bocinas, de fábricas, de barcos. De trenes, de ambulancias, de bares. De música en los boliches nocturnos y de máquinas de café. Cada día y cada noche. Ruido. Parece despedirme con los brazos abiertos de cemento y luz verde. Fluorescente luz de los ojos de las cucarachas y de las ratas. Mil ojitos escondidos debajo de las alcantarillas. Buenos Aires majestuosa y sucia. Toda rodeada por un caos misterioso y vital.

Richard Dehmel (1865-1920)

Pasan gentes extrañas y dicen "hace frío". Y allí está, solitaria, aquella piedra". (Mi Bosque, publicado póstumo, en 1922)

Jacques Prévert (1900-1977)

"El insomnio de una muñeca en el sube y baja roto y sus grandes ojos de vidrio abiertos para siempre" Palabras (1946)

Paul Claudel (1868 - 1955)





MESA (con intencionada pedantería):

Lakshmi es la esposa, o más bien, como dice, la "fuerza" de Brahma. La representan enteramente azul en medio de una especie de arco iris verde.

YSÉ:

Verde.
A causa del mar que estaba totalmente rosado, como ustedes comprenden.
¡Rosado, rosado, rosado!

MESA: 

No sólo rosado, muestra también un delicioso tono de azufre.

YSÉ:

De azufre, perfectamente, como la sangría del brazo.
En la carne de la sangría del brazo. Un brazo de mujer, se comprende. ¡Ah, yo respondo de lo entendido que en materia de carne de brazos de mujer es nuestro Mesa!

(se ríe a carcajadas. Estremecimiento irritado, a un mismo tiempo, en De Ciz y en Mesa)

AMALRIC:

Vale la pena pasearse de mañanita por el puente. Yo estaba allí. La miraba de lejos, no de muy lejos.

YSÉ:

Me encanta caminar descalza por el agua fresca, con la arena que chilla y raspa la planta de los pies cuando lavan el puente.
Tampoco faltan ojos. ¿cómo se dice? "Sus ojos..."
Tampoco faltan ojos.

(los cierra, los abre y vuelve a cerrar uno.)

MESA:

No recuerdo más.

DE CIZ:


¡Está loca, no le hagan caso!



Fragmento de: Partición de Mediodía





El odio a la música- Pascal Quignard-.

La experiencia sonora siempre es otra cosa que la personal: a la vez pre-interna y pre-externa, en trance, arrebatadora, es decir a la vez tomada por el pánico y cinestésica, acapara todos los miembros, el pulso cardíaco y el rítmo respiratorio, ni pasiva ni activa; alerta; es siempre imitativa.
Sólo hay una única, extraña y específica metamorfosis humana: la adquisición de la lengua "materna".
Es la obediencia humana.
La prueba de la música es profundamente involuntaria.
La voz se produce y se escucha en simultáneo.

El buen escritor




El buen escritor dice sólo lo que piensa. Y eso es lo que importa. Porque el decir no es sólo la expresión, sino la realización del pensamiento. De la misma forma el andar no es sólo la expresión del deseo de alcanzar una meta sino su realización. De qué tipo de realización se trata, si responde con precisión a su objetivo o se pierde exuberante y poco nítida en el deseo, dependerá del entrenamiento de quien se halla en camino. Cuanto más disciplinado sea, evitando los movimientos excesivos y bamboleantes, tanto más se bastará a sí misma cada postura de su cuerpo y tanto más adecuado será el empleo del cuerpo. Al mal escritor se le ocurren muchas cosas en las que agota sus energías igual que el mal corredor sin entrenamiento se agota en los movimientos laxos y enfáticos de sus miembros. Pero justamente por eso nunca puede decir en forma apasionada lo que piensa. Es un don del buen escritor darle a su pensamiento la forma del espectáculo que ofrece un cuerpo ingenioso y bien entrenado, a través de su estilo. El buen escritor nunca dice más de lo que pensó. Así su escritura no redunda en provecho de sí mismo sino exclusivamente de lo que quiere decir.


Walter Benjamin
DENKBILDER
Epifanías en Viajes.

Está buenísima!




http://www.la-balandra.com.ar/

Abelardo Castillo



"Escribo porque siento la necesidad de escribir; hoy, sé que es mi destino asumido y elegido. No significa lo mismo que cuando empecé a publicar mis primeros libros. Para mí, la literatura y el ser no se diferencian. Lo que escribo no es lo que hago sino lo que soy"

"Ser un escritor argentino significa una cierta incomodidad, que ya la vivió Borges. Borges decía que el crítico francés Paul Groussac, uno de los prosistas más brillantes de nuestra lengua, a su entender, hubiera pasado inadvertido en Francia. Creo que, en su caso, se produce una paradoja. Muchas veces he pensado que, al margen de la importancia que tiene Borges en el mundo, si no hubiera sido argentino hubiera sido mucho menos conocido. Si hubiera sido inglés, por ejemplo, nadie lo leería con esa pasión. Hubiera sido un escritor inglés más. El hecho de que sea argentino le agregó un elemento de asombro ante el mundo entero que hace que Borges sea Borges. Creo que a Borges lo favoreció el lugar que él creía inadecuado"

"Tengo una gran confianza en mi inconsciente, pero esto tiene que ver con lo que ya hablamos sobre el cuento y la novela. Carson Mc Cullers es esencialmente una novelista y en la novela -no en el cuento-, sólo se puede confiar en el inconsciente y dejar que la obra vaya creciendo. De cualquier manera, aun en la novela, cuando el texto está construido, y comenzamos la corrección, hay que recurrir a la lucidez para resignificar o exaltar determinados momentos. Durante la corrección de la novela sólo se puede estar lúcido. Para mí éste es el verdadero momento de la escritura: cuando se tiene ya la materia y se procede a su forma definitiva. Comparto aquello que decían los griegos: "la estatua ya está en el mármol"

"Un escritor, si no pone a la literatura en primer término, aún cuando uno crea que no la pone, se quedó en mitad de camino. Yo siempre recuerdo una frase de Sartre que para mí ha sido fundamental. A veces la decía como una especie de crítica a lo que el sentía cuando empezó a escribir, una realidad muy grande para un escritor: "Si la literatura no es todo para un escritor, no vale la pena perder una hora", no vale la pena perder 10 minutos si la literatura no es todo"

"Suelo decir, a veces en broma, a veces en serio, que a mí no se me ocurrió ninguna idea después de los 25 años. Es más, creo que a nadie se le ocurre una idea nueva a partir de los 30 años. Todo lo esencial que se descubre, todo lo que tiene que pasar, está entre la adolescencia y la juventud"

"Yo veo la literatura como destino; pero un destino que no te lo otorga la divinidad ni las fuerzas del mal: es un destino que te imponés a vos mismo. Lo sentí con mucha fuerza hacia los 20 años. Hasta ese momento escribía versos que no mostraba a nadie, a lo sumo le leía algunos a mi novia. Pero un día sentí que la literatura era aquello que me permitía comunicarme con el mundo: ser yo en el mundo. Por eso es tan difícil entender a ciertos escritores si los separás de sus libros. En el verdadero escritor, su ser central está en la literatura"

La barca silenciosa-Pascal Quignard



Sobre la mesa veo el libro. Llegó no sé cómo al departamento. Alguien me habló de Pascal Quignard pero no recuerdo quién; quizás esa persona lo trajo.
Lo leo como si fuese Vidas Imaginarias de Marcel Schwob. Aunque aquí fantasía y realidad van mezcladas con atmósferas cargadas de vaivén de agua.

Y embalses.
Y mitos.
Y puentes.
Y puertos.

Forma parte de una serie inacabada de textos. Un corpus al que Quignard denominó El último reino.

Cuando gritamos por primera vez en el día, llevamos con nosotros la pérdida de un mundo oscuro, áfono, solitario y líquido. Siempre ese lugar y ese silencio nos serán sustraídos. Siempre una caverna negra, caminos subterráneos, sombras frente a uno mismo, límites sombríos, una orilla mojada hechizan las almas de los hombres, en todas partes. Todos los vivíparos tienen su guarida. Es la idea de un lugar que no sería mío sino yo en persona.
Se trata de un lugar antes que de un cuerpo.
La intimidad que hace remontar en el interior de uno mismo al mundo más antiguo es el bien más raro.
Siempre nos salva una confidencia que no confiaríamos a nadie, que por necedad no confesaríamos siquiera a nosotros mismos
.

Quien tiene un secreto, tiene un alma.

Siento una sensación como de volar -a tempo de pluma-. Una suspensión leve -como de talco-.

Se llamaba paraíso de puerto de mar, en Normandía, en mi infancia, a una simple silla cubiera con un mantel blanco que se colocaba en cualquier encrucijada de caminos. Clavado con chicnches contra el respaldo se podía ver un grabado piadoso rodeado de pequeños recipientes que contenían flores. Se encendían velas que se ponían frente al grabado, velas cuyas gotas fluían y se derramaban sobre la paja que formaba el asiento de la silla.
En el grabado, se veía una barca en una tempestad.
Dios, de pié sobre las olas, elevaba sus manos sobre el mar.
La barca de los paraísos de puerto de mar es la barca de los muertos. Es la barca de la laguna Estigia “rodeada de llamas negras”.
Solamente esas llamas negras, invisibles en la noche de los vivos, puesto que se confunden con la oscuridad estelar, arrojan un resplandor en la oscuridad infernal.


Lo dejo sobre la mesa y me siento a escribir. Este libro ah sido, para mí, un hallazgo.
Ojalá también lo sea para ustedes.

Nueva Revista de Literatura




La balandra es una nueva revista de narrativa –inédita en su intención– que esperamos sea de interés para todo el ámbito de la creación literaria.
Descripción
¿El escritor nace o se hace? ¿Qué puede hacer un autor para llegar a una editorial? Esos son los títulos de algunas notas y preguntas que incluye esta nueva revista dedicada especialmente a los lectores que se interesan por la trastienda literaria y a todos los autores que se inician en el oficio. En sus 90 páginas pueden encontrarse entrevistas a narradores, editores y a instituciones que ayudan ... al autor; cuentos de narradores nuevos, confesiones y opiniones de escritores consagrados, críticos y traductores.
Hay nociones de oficio, guía de concursos, textos inéditos, homenajes, novedades y mucho más. La revista no tiene pauta publicitaria, y sale cuatro veces por año. Es muy fácil conseguirla en distintos puntos de venta o suscribirse para recibirla en la comodidad de su domicilio. Para más detalles escribir a info@la-balandra.com.ar o entrar a la página web (www.la-balandra.com.ar). Especial de esta edición: narradores eslovenos.
Directora editorial: Alejandra Laurencich.
Colaboran en este número: Elsa Drucaroff, Mariana Enriquez, Ángel Berlanga, Sylvia Iparraguirre, Guillermo Martínez, Claudia Piñeiro, Hernán Ronsino, Guillermo Saccomanno y muchos talentos más.Ver más
Sitio web
http://www.la-balandra.com.ar

Reflexiones del señor B

33
¡Que se puede esperar de la tierra, girando sin cesar alrededor de un astro….!

34
¡Que espantoso negocio! ¡Me he vendido a mi mismo!

35
Alfred Jarry era sin duda genial. Con solo agregar una R a una palabra antiestética consiguió la inmortalidad.

36
El arte comenzó a ser verdaderamente importante cuando los mecenas donaron parte de su gran vanidad, fue alimentado por sacerdotes astutos y creció y se valorizó gracias a la ignorancia.

37
El sexo es una cosa estupidísima.

38
¡Pobres hombres y pobres mujeres! ¡Y no lo pueden hacer de otra manera!
(No esta relacionado con el anterior)

39
La gran culpa de Freud, haber obscurecido al sexo, haberlo hecho misterioso, haberle robado su normalidad.

40
El cerebro segrega pensamientos, y los pensamientos excretan ideologías.



41
La inteligencia como la Pataphisica “no es de utilidad pública”

42
Los fabulistas son cinco: Esopo, Iriarte, Samaniego, La Fontaine, y Freud. Todos hicieron hablar a los animales.

43
Soy feliz por que soy conciente de todas las cosas que no hago.

44
La solución hubiese sido, tal vez, beber el hidromiel en el cráneo de los vencedores.

45
La espantosa y antinatural idea de que algo, un pensamiento, una poesía, una teoría sea de todos. Nadie se merece esto.

49
¿Es muy difícil actuar? Naturalmente, en el teatro nunca se logra salvo con máscaras.

50
No le digas la verdad a nadie, siempre existe el peligro de la hoguera.

51
Parece que para lo único que sirve la soledad es para vivir.

52
Todos ignoran lo difícil que es llegar a ser último.

Festival de Literatura de Buenos Aires





Hasta el 18 de septiembre.

Entrada gratuita.

Carta de Francis Scott Fitzgerald a su hija, Frances Scott Fitzgerald

8 de agosto de 1933

Querido Bombón:

Estoy muy interesado en tus tareas. ¿Podrías darme un poco más de información acerca de tus lecturas en francés? Me alegra que estés contenta, pero no creo demasiado en la felicidad. Tampoco creo nunca en la desgracia. Esas son cosas que ves en un escenario o en una pantalla o en una hoja impresa, nunca te seceden a ti en la vida.
Todo lo que creo en la vida es en la recompensa por la virtud (de acuerdo a los talentos de uno) y en los castigos por no cumplir con tus tareas, que son doblemente despiadados. Si hay un libro así en la biblioteca del colegio, ¿podrías rogarle a la señora Tyson que te permita buscar un soneto de Shakespeare en el que aparece el verso: "Los lirios que se pudren huelen mucho peor que la mala hierba"?
Hoy no he tenido pensamientos, la vida parece consistir en pensar un cuento para Saturday Evening Post. Pienso en ti, y siempre con placer, pero si me llamas Pappy otra vez agarraré al Gato Blanco y lo aporrearé duro en el trasero, seis veces cada vez que seas impertinente. ¿Harás algo al respecto?
Arreglaré la cuestión de tu cuota.
Ya termino, boba. Cosas de las cuales preocuparse:
Preocúpate por el coraje.
Preocúpate por la limpieza
Preocúpate por la eficiencia
Preocúpate por la equitación...
Cosas de las cuales no preocuparte:
No te preocupes por la opinión general
No te preocupes por las muñecas
No te preocupes por el pasado
No te preocupes por el futuro
No te preocupes por el crecimiento
No te preocupes si alguien te saca ventaja
No te preocupes por la victoria
No te preocupes por la derrota excepto que se deba a tu culpa
No te preocupes por los mosquitos
No te preocupes por las moscas
No te preocupes por los insectos en general
No te preocupes por tus padres
No te preocupes por los varones
No te preocupes por las decepciones
No te preocupes por los placeres
No te preocupes por las satisfacciones.
Cosas en las cuales pensar:
¿Qué es lo que realmente estoy buscando?
Cuán bueno soy realmente en relación con mis contemporáneos en cuanto a:
El estudio.
¿De verdad entiendo a la gente y soy capaz de llevarme bien con ella?
¿Estoy intentando realmente hacer de mi cuerpo un instrumento útil o lo estoy ignorando?
Con todo amor,
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Ya salió el Crack Up-Nueva traducción de lujo




Los amigos de Crack-Up Libros reeditan El Crack-Up, de F. Scott Fitzgerald con traducción de Marcelo Cohen y prólogo de Alan Pauls. La tapa de Rep. Una joya!
Se presenta el viernes 22 de Julio en la libreria.
www.crackup.com.ar

Nueva carta sobre mí mismo

Querido...

En este momento esta es una época inmunda para mi, pero por otra parte todas las épocas son repugnantes en el estado en que me encuentro. No te imaginás hasta qué punto puedo estar privado de ideas. Nisiquiera tengo las que podrían corresponder a mi carne, a mi estado de animal físico sometido a las cosas y reflejándome en la multiplicidad de sus contactos.
Y no hablemos del animal mental. Lo que admiro, aquello por lo cual conservo el apetito, es el animal inteligente que busca, pero que no busca buscar. El animal que vive. No es necesario que el agregado de la conciencia se deshaga. Lo que me hace reír entre los hombres, entre todos los hombres, es que ellos no se imaginan que el agregado de su conciencia se deshaga; en cualquier operación mental a la que se entreguen, seguros están de su agregado. Ese agregado que llena cada uno de los intersticios de sus más mínimas, de sus más insospechables operaciones, en cualquier fase de aclaración y evolución en el espíritu a que hayan llegado tales operaciones.No se trata de eso, nunca se trata de eso. Porque si uno siempre debiera pensar en su pensamiento, no es cierto, no habría manera de pensar, de entregarse a una operación mental, superior a lo que es, hablando con propiedad, el pensamiento. Y no el exudado, la secreción del espíritu, sino el mecanismo de tal exudado. Me parece que ya jodí bastante a los hombres con el informe de mi restricción espiritual, de mi atróz hambruna psíquica, y pienso que tienen todo el derecho de esperar de mí otra cosa que gritos de impotencia y la enumeración de mis imposibilidades, o por lo menos que cierre la boca. Pero el problema es justamente que vivo. Lo que es capaz de arrancar a los hombres de sus tierras, de esas tierras congeladas del espíritu encerrado en su círculo, es lo que sale del campo del pensamiento propiamente dicho,lo que para mí está por encima de las relaciones del espíritu. Yo soy como un ciego en medio de ideas; toda especulación que no fuera una verificación , una simple agitación de fenómenos conocidos me está vedada, pero el mal que debe mirarse de cerca es que no veo la novedad, o, para decirlo mejor, la necesidad de ninguna operación intelectual. No hay impacto en el espíritu que me parezca el resultado de una Idea, vale decir, de una conflagración nutricia de fuerzas con una nueva cara.
Me encuentro en el punto en que ya no siento las ideas como tales, como encuentros de cosas espirituales que poséen en sí el magnetismo, el prestigio, la iluminación de la absoluta espiritualidad, sino como simples aglomeraciones de objetos. Ya no las siento, ya no las veo, ya no tengo el poder que ellas me sacuden como tales, ydebe ser por eso que las dejo pasar en mí sin reconocerlas. Mi agregado de conciencia está roto. He perdido el sentimiento del espíritu, de lo que es propiamente pensable, o lo pensable en mí se arremolina como un sistema absolutamente separado, y luego vuelve a su sombra. Y pronto lo sensible se apaga. Y se desliza como fragmentos de pequeños pensamientos, como una iluminación descriptiva del mundo, ¡y qué mundo!
Pero en medio de esta miseria innominable hay lugar para un orgullo, que también tiene como una faz de conciencia. Si se quiere, es el conocimiento por el vacío, una especie de grito rebajado y que en lugar de ascender, desciende. Mi espíritu se abrió por el vientre, y precisamente por abajo amontona una ciencia oscura e intraducible, llena de marejadas subterráneas, de edificios cóncavos, de una agitación congelada. Que no tomen esto por imágenes. Esto querría ser la forma de un saber abominable. Pero para quien me considera, sólo reclamo el silencio, pero un silencio intelectual, si me atrevo a decir, y semejante a mi espera crispada.



Antonin Artaud.

Marguerite Duras- Escribir-




La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola. Yo la hice. Porque decidí que era allí donde debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros. Sucedió así. Estaba sola en casa. Me encerré en ella, también tenía miedo, claro. Y luego la amé. La casa, esta casa, se convirtió en la casa de la escritura. Mis libros salen de esta casa. Tambien de esta luz, del jardín. De esta luz reflejada del estanque. He necesitado veinte años para escribir lo que acabo de decir.

Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad del autor, la del escribir. Para empezar, uno se pregunta qué es ese silencio que lo rodea. Y prácticamente a cada paso que se da en una casa y a todas horas del día, bajo todas las luces, ya sean del exterior o de las lámparas encendidas durante el día. Esta soledad real del cuerpo se convierte en la, inviolable, del escribir.
Nunca hablaba de eso a nadie. En aquel período de mi primera soledad ya había descubierto que lo que yo tenía que hacer era escribir. Raymond Queneau me lo había confirmado. El único principio de Raymond era éste: Escribe, no hagas nada más.

Escribir: es lo único que llenaba mi vida y la hechizaba. Lo he hecho. La escritura nunca me ha abandonado.

Utopías del renacimiento

Elaboraciones utópicas del hombre y del mundo representadas en las obras de Rabelais y de Castiglione. Del primero, los capítulos de Gargantúa sobre la Abadía de Thelema. De Castiglione el Libro 1 de El Cortesano.


Castiglione en la dedicatoria “Al ilustre y muy reverendo señor don Miguel De Silva, Obispo de Viseo” expresa que así como en la antigüedad Platón concibió que hay Idea de la perfecta República y del perfecto Rey y del perfecto orador, así también la hay del perfecto Cortesano . Y éste es el objetivo de su obra: trazar o delinear -al mismo nivel que en el caso de un perfecto Rey o de un perfecto Orador- el ideal de perfección de un Cortesano. Pero además, la alusión a Platón está vinculada también a que el texto de Castiglione posee numerosas características que pueden encontrarse en el Banquete de Platón.
La reunión en éste caso sucede en la corte del Duque de Urbino en un contexto distendido, donde la propia corte aparecerá representada como un espacio de legitimación del conocimiento en tanto que ser noble estará vinculado directamente con pertenecer a un espacio cerrado a través de poseer la virtud de la palabra: la corte humanista de El Cortesano es una corte mediada por la palabra en la que rara vez alguien está de acuerdo con alguien -lo que hace que la conversación se prolongue y surja la gentil contienda-. La agresión será evitada, como es debido en un grupo de aristócratas reunidos para divertirse y matar el tiempo. Cuáles deben ser las cualidades del cortesano ideal es el tema que se instala y del cual se comienza a dar una construcción desde la oralidad; desde la refinada capacidad dialéctica de los presentes y en un sentido propiamente lúdico.
El Cortesano perfecto debe ser de buen linaje. Esto significa el rechazo de la “baja sangre” que está vinculado con lo salvaje, en contradicción con lo que sería la buena crianza. El Cortesano debe ser un hombre letrado, inteligente, de ancestros nobles. Y también diestro en el uso y ejercicio de las armas -ya que éstas pertenecen al cuerpo- y de las letras- que pertenecen al espíritu-.
Debe poseer en equilibrio ambas vocaciones de las que se excluye el estado eclesiástico-aunque la reunión sea de una minoría que defiende los derechos de la aristocracia- acaso por tener Castiglione una fuerte influencia de Erasmo.
Que en todo lo que hiciere lo haga con buena gracia y aire que a todos agrade.
Para no perder dicha gracia en el hablar y en el escribir –asuntos nodales de la educación humanista- el Cortesano debe huir de la afectación utilizando su ingenio y evitando hacer notar aquello que no sabe. Es imprescindible, además, que evite cualquier tipo de violencia de anulación del pasado.
Experto en saber conversar con semejantes y especialmente con las damas, éste ideal del hombre del renacimiento, debe, además, conocer las artes de la música y saber ejecutar algún instrumento.
El ideal de cortesano está vinculado con la idea de una voluntad total, de un tipo de hombre inmensamente poderoso: debe tener nobleza de espíritu, mansedumbre, templanza, buen corazón y le debe seguir la fortuna.
Castiglione a través de su obra ilustra la manera de ser nobles a partir del fundamento de los studia humanitatis: con la palabra; con la centralidad en la retórica. Y con su ideal de cortesano defiende la cultura de corte; una orden que en su tiempo se está retirando.





Las utopías del Renacimiento y su concepto del mundo estaban influidas por una visión carnavalesca y a menudo adoptaban sus formas y símbolos .
La Abadía de Thelema es construida por Rabelais como modelo de organización social en el que reina un vínculo de belleza, libertad y bondad entre sus habitantes. Los thelemitas tenían empleada su vida no según leyes, estatutos ni reglas, sino según su franco arbitrio y placer.
Este lugar se opone a los monasterios: es un espacio abierto, sin murallas, sin relojes, ni hipócritas, ni jueces, en el que la vestimenta es elegida por consenso y no por imposición.
A diferencia de la jerarquización del régimen feudal, este contacto libre y familiar es vivido intensamente, sin restricciones, sin distancia entre los individuos en comunicación.
Rabelais se lanza a derribar las normas corrientes de etiqueta y de buena conducta.
En Thelema la vida es representada como libre de todo freno de autoridad, como contra cara de la corrupción de los ámbitos monásticos de los cuales Rabelais se burla.
La palabra Thelema proviene del griego thélème que significa voluntad. Precisamente el lema de ésta comunidad es: “Haz tu voluntad”. Porque los hombres que son realmente libres poseen la voluntad como instinto natural .
Con un lenguaje grotesco Rabelais expresa sus ideales paganos que se basan en la bondad natural de los individuos y en el rechazo a la autoridad, con el fin de estimular el juicio personal y la inquietud por el conocimiento. El hombre es construido como absolutamente libre y bueno por naturaleza.
Al igual que Castiglione, Rabelais ya al comienzo de su obra, hace alusión a un maestro antiguo que funciona como ejemplo retomado y resiginificado.
En el prólogo a Gargantúa compara a Sócrates con un sileno:
En apariencia no hubieseis dado por él una tela de cebolla (…) pero hubieseis encontrado dentro una celeste e inapreciable droga; entendimiento más que humano, virtudes maravillosas
Pero es su obra la que en verdad se construye como un sileno. Una obra que además está teñida por la mezcla con el ámbito de la feria, de las farmacias y de las drogas curativas. Los capítulos que componen la Abadía de Thélèma integran el ideal de un asidero de resistencia frente a toda autoridad y, en particular, a la autoridad monástica.
Rabelais reivindica un mundo de abundancia en consenso, en libertad, voluntad, reflexión, belleza, placer y felicidad a la vez que pone en ridículo el orden estatuido de su tiempo.



A través de las representaciones ideales construidas por estos humanistas se plantean diferentes visiones del hombre y del mundo en relación a los principios que lideraban el pensamiento escolástico del pasado. La tendencia a separarse críticamente del ordenamiento feudal y de las características oscurantistas mediante la rebelión y la sátira. La defensa del ámbito cortesano como legitimación del saber mediante la palabra y la legitimación de la vida ya no como un episodio accidental en vistas de la búsqueda de la eternidad, sino como algo digno de ser vivido con excelsitud, armonía, elocuencia e intensidad.

El significado de las palabras


El hablar constituye una actividad que forma parte de la vida cotidiana. Witgenstein afirma que el significado de un término es inseparable o indisociable de su uso en el lenguaje ordinario. Cada proposición o expresión va a tomar sentido en relación al juego de lenguaje en el que se encuentre contenida. Con esto se quiere indicar que no habría un único lenguaje, sino multiplicidad de contextos otorgadores de sentido que lejos de ser fijos o inmóviles, mantienen una constante dinámica de cambio o transformación vinculada directamente con el uso, con el lenguaje de cada día.
Cuando los filósofos usan una palabra- conocimiento, ser, objeto, yo, proposición, nombre,- y tratan de captar la esencia de la cosa, siempre se ha de preguntar: ¿Se usa efectivamente esta palabra de este modo en el lenguaje que tiene su tierra natal?
Hay que preocuparse por el uso que en el lenguaje ordinario tienen las palabras o las expresiones, se debe preguntar por el funcionamiento de nuestro lenguaje ordinario y no por su significado como si éste fuese algo de segundo orden, distinto de la palabra.
Se dice: no importa la palabra, sino su significado; y se piensa con ello en el significado como en una cosa de la índole de la palabra, pero diferente de la palabra. Aquí la palabra, ahí el significado (…)
En este sentido la palabra y su significado no serían cuestiones de diversa índole, sino que en rigor, el significado de la palabra estaría ya insto en su uso y el hecho es que la filosofía no puede interferir con el uso efectivo del lenguaje, puede a la postre, solamente describirlo.
Pensar que el lenguaje es algo singular en tanto que puede conocerse su esencia última, no es más que una ilusión gramatical; un problema. Y los lenguajes ideales, ficticios, no pueden reemplazar el lenguaje corriente, sino sólo iluminar el uso que efectivamente éste tiene.
La filosofía expone meramente todo y no explica ni deduce nada puesto que todo yace abiertamente no hay nada que explicar (…)
En la búsqueda de aquello esencial que pretende poner de manifiesto, el filósofo, comete la extrapolación de expresiones por fuera de los límites del juego de lenguaje al que éstas pertenecen, o bien formula preguntas que se salen de los límites del juego porque no comprende que éstos están “ahí” como objetos de comparación que arrojan luz o esclarecen aquellas condiciones de nuestro lenguaje por semejanza o desemejanza con la realidad. El lenguaje no remite a nada por fuera de sí mismo; es un juego de significantes que adquieren su sentido a partir de su juego. Por ello no es posible pensar que exista un “afuera ideal” respecto de lo cuál el lenguaje diese cuenta.
El único modo de salir del atolladero es comprender, en todo caso, al lenguaje como lo que es: Un objeto de comparación- como, por así decirlo, una regla de medir; y no como un prejuicio al que la realidad tiene que corresponder. (el dogmatismo en el que tan fácilmente caemos al filosofar)